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Viendo todo lo que está sucediendo últimamente en el mundo y cómo nos lo cuentan, no puedo evitar sospechar que existe una sutil estrategia para la manipulación de la opinión pública en favor de la banca internacional. Creo recordar que los responsables de la crisis financiera global fueron, precisamente, entidades financieras y sus prácticas tóxicas derivadas de la des-regulación de la economía y los mercados. Es decir, bancos y demás buitres nos metieron en este lío, con la colaboración de políticos de poca altura moral e intelectual (y, me atrevo a decir, puestos en el poder gracias a ellos).

Cuando estalló la crisis, los grandes líderes mundiales se apresuraron a decir que había que plantearse si el modelo económico debería ser revisado, recuperar la legislación que regulaba los mercados e, incluso, se escuchó la expresión “re-fundar el capitalismo”.

Imagino yo que, al escuchar esas palabras, grandes poderes en la sombra cayeron de sus butacas y empezaron a preparar su estrategia. Volvieron los pequeños diablos a arrimarse a los oídos de sus marionetas políticas y de “re-fundación” pasamos al “rescate”, de plantearse el modelo económico nada de nada y las leyes reguladoras volvieron al baúl del desván de la historia.

Sutil recorrido el de esta manipulación global de nuestras mentes que nos ha llevado a actuar y a creer que, detrás de esta crisis la responsabilidad es de los estados y su irresponsabilidad con el gasto público. Lo cierto es que se han malgastado en el rescate de la banca billones de dólares y euros, entregados por los estados para taponar ingentes vías de agua que iban a hundirlos en el océano de la bancarrota. Esas increíbles cantidades dinero público fueron entregadas a cambio del compromiso de que el crédito siguiera fluyendo. Es decir, los países creyeron que, entregando el dinero a la banca, este fluiría de nuevo hacia el tejido empresarial y las familias, volviendo a la calle y, lentamente, a las arcas del estado. Pero ese fue otro engaño. El dinero destinado para tapar agujeros ha quedado ahí… en el agujero. Un agujero del que nunca conoceremos las cifras reales ya que, en este mundo de intereses económicos casi todo el dinero que se mueve es aire.

Ahora la banca ya no es la mala, parece ser que es la que va a rescatar a los estados de sus deudas (increíble giro de la tortilla, pero cierto) o, mejor, la que obliga ahora los estados a devolver lo que adeuda a los bancos… sí, tras rescatarlos con billones ahora se permiten el lujo de reclamar lo “suyo”.

 Grecia:

En este punto entraremos en un pequeño país llamado Grecia. Gobernado por políticos incompetentes y deseoso de entrar en la UE, resultó que ingresó en la unión sin cumplir con los requisitos. Pero ¿Es suya la culpa? No lo creo, al menos no del todo, porque países que ahora están siendo durísimos con ella en su momento decidieron mirar a otro lado para que le país heleno pasara a formar parte de la “gran familia” del Euro. Y ahora, cuando el país está sumido en una crisis económica terrible, sus “hermanos mayores” de la Unión Europea no paran de exigirle medidas de recorte y privatización, casi que vendan a sus madres para poder sustentarse sin créditos externos, equilibren su gasto, creen riqueza y paguen sus deudas… vaya, volvemos a encontrar aquí esta palabra. Y yo me pregunto ¿No sería mejor asistir a Grecia como se hizo con la banca? Es decir, dinero de los estados con un interés bajísimo o inexistente. Pues, sí y no. Resulta que los gobiernos han vuelto a poner dinero pero con la colaboración del sector privado (si, amigos, la banca internacional de nuevo), con lo que el dinero vuelve a parar a los mismos bolsillos de siempre. Es más, no contentos con esto, reclaman al país el dinero prestado pero con unos serios intereses, con lo cual entramos en el círculo viciosos de tener que pedir más para poder pagar los intereses de las deudas.

Todo esto de Grecia es muy curioso porque, tras la sombra de Merkel y Sarkozy nos encontramos a los verdaderos interesados en resolver los problemas de Grecia. Estos son los banqueros alemanes y franceses que tienen adquirida gran parte de la deuda del país.

Aquí voy a hacer un pequeño inciso. Hace siglos, el pequeño Rotschild, cuando empezaba a organizar su negocio bancario, vió que prestar dinero a clientes privados tenía un altísimo riesgo de impago y que lo ideal sería encontrar a alguien que siempre pudiera devolver lo prestado. Se dió cuenta entonces de que el cliente perfecto eran las administraciones públicas ¿Por qué? Porque el estado tenía la capacidad de recaudar impuestos, lo que quiere decir que, si se veía en dificultades para devolver el préstamos al jovencito Rostchild sólo tenía que subir un poco los impuestos y en seguida se solucionaba el asunto. Pero llega el punto en el que la rosca da una vuelta de más e incluso una sociedad entera ya no puede afrontar esas deudas sin empezar a perder derechos e, incluso, arriesgarse a pasar hambre y a volver, en pleno siglo XXI, a escenarios de hambre y miseria dignos de la más oscura edad media.

Bueno, creo que es un buen punto para resumir… tenemos, de momento, que los estados entregan inmensas cantidades a los bancos para su rescate, que, debido a ello, estos estados han asumido gran parte de la deuda privada y no hay dinero para pagar los servicios públicos. Debido a ello, al acudir al mercado financiero, les dicen que son unos irresponsables y que no se les presta más dinero, que ajusten su gasto público y recorten por todas partes para satisfacer las deudas contraídas y sus intereses. Y a Grecia, para salvar a los bancos alemanes y franceses, se le da dinero público y privado que pasa fugazmente por sus arcas para regresar, cual boomerang, a esos bancos dejando por el camino un incremento de la deuda a rescatar debido a los intereses exigidos en los préstamos.

Digamos que o el mundo está loco o alguien es muy listo. Parafraseando a Jordi Pujol, “se nos mean encima y nos dicen que llueve”.

 España:

Podemos ya venirnos a España. Aquí, el origen de la crisis no se debe específicamente a la banca sino a la burbuja inmoviliaria. Es bueno recordar que todo esto fue fomentado por el partido que actualmente nos gobierna, de la mano de Aznar. El señor Aznar y el PP se gastaron el dinero que dejó el gobierno de Felipe González y, abocado a un escenario de crisis, se le ocurrió aplicar radicales medidas de corte neo-liberal, aquello que se llama “pan para hoy, hambre para mañana”. Con una reforma educativa de chiste encauzaron a muchos jóvenes a dejar los estudios para ganar dinero en un sector de la construcción alimentado por una orgía de especulación sin precedentes ¿Y cómo es esto posible? Pues vuelve a aparecer aquí nuestra amiga la banca. Con la connivencia de los políticos, la banca se dedicó a hacer su agosto porque, si lo hacían sus amigos constructores ¿Por qué no iban a hacerlo ellos? Empezaron a subvencionar la compra de vivienda prácticamente sin control, ofreciendo a los jóvenes de este país (que se iban de la escuela con 15 años, es decir, con un triste fondo cultural basado en horas extras invertidas en un audi A4) créditos hipotecarios basados en tasaciones infladas a pagar en términos no de años sino de edades geológicas. Pero no todo el que compraba era un ser del nivel intelectual de una ameba, los había que no tenían más remedio que pasar por el aro porque el mercado inmobiliario estaba así. Y no olvidemos el tercer tipo de cliente… el especulador. Los pisos subían de precio cada mes, así que más de uno, creyéndose descubridor de la sopa de ajo, se subió al carro de inflar el precio de la vivienda. Entre ellos, los propios bancos o sus directivos, que estaban detras de grandes operaciones de compra-venta de terrenos que podían pasar de comprarse por 13 millones y revenderse por 300 (y esto es real, que tengo un amigo que regentaba un negocio inmobiliario y se enteraba de muchas de estas “operaciones” y sabía que mucha gente con autoridad para firmar créditos tenía información privilegiada sobre proyectos urbanísticos. Como sé que Pepito quiere construír en Villabajo, compro los terrenos a los payeses a cuatro perras y se los revendo a Pepito a un 300% del valor tras recalificar, todos ganan… ¿No?).

Así que nos encontramos, otra vez, a una banca en problemas. Sí, la banca es la que tiene problemas, porque los de la gente y los de las empresas (derivados del alto coste de las cuotas hipotecarias de los unos y la falta de crédito para las otras) ponen en peligro el que puedan cobrar lo prestado. Y si antes recordábamos el “pan para hoy, hambre para mañana”, aquí podemos aplicar el “pez que se muerde la cola”: Presto un dinero que supera las capacidades de las familias para devolverlo en caso de la más mínima dificultad y, a su vez, dejo de dar crédito a las empresas que pagan los salarios de esas familias porque el escenario actual invita a no prestarle dinero ni a sus madres ¿Qué tenemos? Una “auto-fagocitación”. Es decir, me como a mi mismo porque detengo el círculo virtuoso del dinero. Evidentemente, cuando los cimientos financieros empiezan a temblar ¿Quién paga el café? El estado. Más dinero público para rescatar bancos.

Aunque, claro, hay que puntualizar… Aznar se la jugó para no salir escaldado y le salió la jugada por partida doble, porque la explosión de su experimento aconteció con otro patán en el poder: Jose Luís Rodriguez Zapatero.

Muchos nos tirábamos de los pelos cuando escuchábamos a estos dos, a Rajoy, a Cascos, Rato o a Rubalcaba soltar perlas como que “crecíamos más que Alemania y Francia juntas”, vacilando a esos dos grandes países y yendo de sobrados. Nos tirábamos algunos de los pelos porque sabíamos en qué se basa el modelo de riqueza de estos 3 países: En el caso de Francia y Alemania son pilares fundamentales la innovación y la producción de bienes que cristalizan en una potente capacidad exportadora y, en el español, en un montón de jóvenes sin formación e inmigrantes que se pasan 12 horas al día poniendo ladrillos.

Ahora tenemos nuevos inquilinos en la Zarzuela y en las sillas de los ministerios. Entre ellos , por poner dos ejemplos, un ministro de economía que fue director de Lehman Brothers en España y uno de educación que resulta que fue responsable de comunicación corporativa en el BBVA. Vamos, que desde el punto de vista del que escribe no es que me hagan pronosticar un futuro prometedor para este país más allá de otro “pan para hoy, etc.”

Hay dos guindas en este pastel, ambas recién colocadas sobre la tarta y con las que cerraremos esta narración: Montoro y su solución para los ayuntamientos (bancos) y la re-estructuración del sector de las Cajas de Ahorros (osease, ayudar más a los bancos).

 -Cereza 1: Deudas municipales:

En el primer caso nos viene el Ministro, cual Hary Potter y su varita, con una solución mágica bajo el brazo (como todas las soluciones de la banca y los políticos de derechas). Nos dice que ha negociado una línea de crédito por valor de 80.000 millones de euros para que se puedan pagar las facturas a los proveedores de las entidades municipales. Es muy interesante saber que la negociación ha sido con la banca privada y que se trata de préstamos a 5 años a algo más del 5% de interés variable (Euribor +3’5%). Es variable porque, claro, si fuera interés fijo entrañaría demasiado riesgo para los bancos y quizá no saldrían ganando… póbrecitos, es que dan una pena…

Así que la solución del señor ministro es dejar de tener cientos de acreedores a los que les debemos 100 para tener uno sólo al que deber 100 + 5% ínter-anual, revisable según tipos de interés. Así que, siguiendo su fórmula del “pan para etc, etc.” volvemos a parchear para encontrarnos con un problema peor dentro de 5 años y enriqueciendo otra vez a la banca privada.

Otra cosa que me viene a la cabeza es pensar quienes son los proveedores de los ayuntamientos. Y me parece interesante comentarlo porque se pretende pagar estableciendo una lista de prioridades. Recordemos que las entidades locales deben dinero a compañías de energía, agua, constructoras y bancos, entre otros. También hemos de recordar que la banca española tiene acciones y dinero invertido en las más grandes empresas de esos sectores: Repsoles, Endesas y demás fauna. Así que, volvemos al territorio siniestro de lo subterraneo y recóndito. Parte del dinero prestado volverá al que lo presta y, por tanto, la cuantía de lo prestado en realidad será menor. Y no sólo eso, las facturas pagadas seguramente incluirán intereses de demora y además, se ganarán un 3’5% + Euribor a 5 años sobre la cantidad total del préstamo… realmente se lo tienen bien montado. Gracias señor Montoro ¿Qué haríamos sin un intelectual como usted llevando las riendas del ministerio de hacienda? Aunque mejor le planteo esta pregunta ¿Piensa meter mano en las empresas que evaden hacia paraísos fiscales? Sólo recordarle que el dinero evadido supera lo que deben los ayuntamientos. Es una sugerencia, que yo es que soy muy ignorante y no tengo carrera universitaria como usted.

 -Cereza 2: Las Cajas de Ahorros:

La segunda cerecita es toda la inmensa re-estructuración de cajas de ahorros. Resulta que algunos entendidos dicen que hay que permitir que el sector se regule, llegando a provocar la desaparición de entidades históricas, igual que sucede en el mercado privado. Yo no sé si es que me he comido un champiñón caducado o que cuando oigo estas cosas. Normalmente me pongo de muy mala leche y me entran ansias homicidas reales. Es decir ¿Podemos gastar billones en rescatar a la banca privada pero hay que dejar caer a las cajas de ahorros? Ahí sí que necesito que me lo expliquen porque yo ya no entiendo casi nada. Y digo “casi” porque, si le damos un par de vueltas entenderemos muchas cosas. Me gustaría recordar el caso de Caja Castilla la Mancha, que menciono con especial cariño, ya que el marido de la actual presidenta de la comunidad (con el voto de sus ciudadanos, esto es democracia, qué bonito) perteneció al consejo de administración y se hartó de regalar y regalarse dinero a través de préstamos a interes 0 que, muy a menudo, no se devolvían. Y no creáis que señalo sólo a miembros de un partido, porque aquí han pillado cacho gente de todos los colores. Por tanto, lo lógico sería rellenar los agujeros de las cajas con dinero público tal y como se hizo con los bancos… y así se hizo PERO también se reestructuró el sector y se le obligó a cumplir con los criterios para garantizar su solvencia. Debido a ello muchas cajas debieron fusionarse para poder tener el nuevo nivel de capital garantizado exigido por Europa. Muchas se han quedado por el camino y serán absorbidas por bancos privados. Ahora bien ¿Por que salvar bancos y no cajas? Y con el descaro de decir ahora que hay que dejarlas caer tal y como pasa en el sector privado (qué ganas de reír me han entrado). Sólo tengo una explicación: Las cajas de ahorros son entidades, teóricamente, sin ánimo de lucro y con la obligación de destinar parte de sus beneficios a obra social. Es decir, un sistema de revertir los beneficios del capital a la sociedad. Esto parece ser que no gusta al sistema ni a la banca privada que ve a las cajas como un elemento extraños e, incluso, lo tildan de “competencia desleal”. Entonces la conclusión es clara. Aprovechamos la situación para quitar de en medio a las cajas de ahorros y permitimos que la banca privada, con (mucho) ánimo de lucro y que no tiene ningún interés en compartir sus beneficios con el resto de la sociedad, se quede también con ese trozo de pastel.

Como conclusión sólo puedo decir que todo lo que ha pasado estos años ha sido un ejemplo de cómo los grandes poderes manejan los hilos del mundo. Siendo los principales defensores de un sistema económico que nos llevará al colapso por diferentes vías y responsables de la última gran crisis económica global, los bancos no sólo se han librado de la quema sino que están consiguiendo que en la conciencia colectiva cale el mensaje de que los estados son los malos de la película por su descontrol en el gasto. Es decir, que los que tienen que actuar de forma responsable son, exclusivamente, la sociedad y sus políticos. Parece se que ellos hacen muy bien las cosas y, al final, va a resultar que ellos Son los que salvarán a los estados y el modo de vida occidental (que suene el himno de los USA). De criminales pasan a ser salvadores y, encima, aprovechan para conseguir mayor poder y capacidad de control y dominio sobre nuestras vidas.

Resultará que gastar dinero en educación, salud, transporte público e investigación es algo negativo porque no da beneficio (¿Desde cuando un servicio público ha de buscar un beneficio más allá del que debe procurar a sus usuarios?), pero rescatar a la banca y arruinar a millones de familias mientras unos pocos se lo quedan todo es lo ético, moral y correcto.

 Yo, la verdad, es que al final no sé si entendí bien el mensaje de mis mayores de que hay que ser honrado y trabajador, que no se consigue nada sin esfuerzo y que entre todos hemos de construir un lugar mejor en el que vivir. Al igual va a resultar que estaban equivocados y que lo bueno es la ley de la jungla (humana) y el suicidio de nuestros sueños colectivos de un mañana mejor.

Interesante vídeo de denúncia de la revista “Cafè amb llet” en el que se explica la opacidad en la gestión de los gastos del sistema público de salud.

En el video se aportan nombres y casos concretos de empresarios y políticos municipales sospechosos, por lo menos, de poca claridad en el gasto del dinero y adjudicación de contratos. Es indignante que se exija esfuerzos a la población y se recorten servicios públicos básicos mientras parte de los presupuestos se “evaporan” de las cuentas públicas y se “condensan” en los bolsillos de unos pocos.

Sobran las palabras; basta con escuchar el video donde se expone todo de manera clara y directa.

Lo prometido es deuda y aquí tenéis el reportaje que comentamos en nuestro último programa.

Ignoramos la fiabilidad de la fuente y, por tanto, no nos decantamos sobre en qué grado debe valorarse lo que en él se señala. A partir de ahí, cada cual que rebusque y reflexione, si no en el tema en sí, en la información que nos llega sobre lo que sucede en el mundo a través de los informativos y lo que realmente se suele esconder detrás de toda acción de nuestros gobiernos en ultramar. También lo consideramos una buena manera de mostrar que siempre hay más de un punto de vista y, aunque no siempre sea de nuestro agrado, va bien conocerlos para ajustar un poco nuestras opiniones  aunque no lo adoptemos ni modifiquemos nuestras posturas en general.

Gaddaffi era un dictador. Es muy probable que, como tal, perjudicara a partes de su pueblo (y más tratándose de un país habitado por diferentes tribus y etnias) y, seguramente, debiera ser depuesto. Ahora bién ¿Puede que hubiese algo más que molestara a los gobiernos occidentales de este personaje? Cuando les vemos mirar hacia otro lado como en el caso de Obiang o las guerras en el centro de África (por poner un par de ejemplos) y, de repente, se lanzan contra uno de ellos en concreto… ¿No os huele la cosa a gasolina?

Nada, video para la polémica pero, ante todo, para darle vueltas al seso.

Programa número 12. En esta ocasión nos centramos en La que se avecina… y es que siempre se habla del petróleo y de las consecuencias de su escasez, pero hay otros materiales de los que dependemos directa o indirectamente que pueden causar un colapso de nuestro modo de vida. Lo repasamos junto a nuestro contertulio Ruben, sin olvidarnos que en el mundo ocurren hechos insólitos y casi a propósito para aparecer en La Deixalleria.

Si quieres saber más, dale al play 😉

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AVISO: Cambio de horario.

Publicado: 8 febrero 2012 en Barruntos
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Hola a todo el mundo!

El programa de este miércoles 8 de Febrero lo pasamos al día siguiente. La fecha y hora definitivas son las 19:00 del día 9 de Febrero de 2012.

¿El motivo? Resulta que nos han montado una conferencia donde el orador es el sr. Arcadi Oliveres justo al lado de casa… Y no podíamos fallar!

Para compensar, os dejamos aquí un breve “speech” de este h0mbre por si algun@ no lo conocía:

Saludos!

La Tierra en venta

Publicado: 7 febrero 2012 en Barruntos, Multimedia, Vídeo

Ya queda menos para el programa de esta semana y, para seguir animando el ambiente de cara al mismo, os proponemos seguir el enlace para visionar este otro documental sobre la deriva que está tomando el mundo. En este caso trata sobre la compar-venta de tierras con ánimo de lucro por parte de grandes corporaciones, grupos de inversores y “holdings” de todo tipo.

Es incluso divertido descubrir las mentiras que se extienden por los medios en cuanto a la escasez de alimentos, hambrunas o difícil acceso al agua potable en ciertos países sub-desarrollados.  En ellas muestran imágenes de colas enormes de gente (generalmente mujeres y niños) esperando para llenar garrafas de agua o bolsas con alimentos y terrenos áridos de fondo. Nos dan a entender que países que son hasta 4 veces mayores que el nuestro no tienen capacidad para sustentar a sus habitantes. Hablan de sequías y hambrunas crónicas como si la cruel naturaleza se ensañara con las gentes de aquellas latitudes. Pues la verdad está bastante alejada de todo eso.

Aquí podréis ver como en esos países algunos empresarios , en connivencia con los gobernantes de los mismos, exportan millones de toneladas de comida fuera de sus fronteras y explotan en exclusiva las tierras sobre las que generaciones enteras habían encontrado su sustento. Y es que, aunque una población lleve milenios vivendo en un territorio, sus líderes políticos venden y gestionan los derechos de explotación de esas tierras en nombre de su pueblo y de un margen del beneficio. Si no tienes un título de propiedad, la tierra es pública y, si es pública, el gobierno puede venderla a quién le de la gana, aunque eso signifique condenar al hambre, la sed y la extrema pobreza a miles y miles de sus ciudadanos.

Otro tanto pasa con el agua ¿De dónde salen los millones de litros que se utilizan para llenar las latas de refresco? Las grandes corporaciones también abusan de las fuentes de agua potable en terceros países par poder satisfacer la demanda de sus consumidores. Creo que, tras pensar en ello, no recordaremos ya con tanto agrado aquellos anuncios tan hippies de la Coca Cola llenos de simulada felicidad… Beber una lata te satisface unos minutos, pero condena a cientos a una vida miserable a cambio de ampliar márgenes de beneficio.

En las manos de todos está empezar a cambiar las cosas.